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Pocos lugares tienen tradiciones
tan antiguas y variadas como Asturias, heredados de los pueblos que
habitaron, en sus valles y montañas.
El principado de Asturias ,
tiene la peculiaridad, que aun con poca distancia entre poblaciones, sus
habitantes tienes distintas costumbres dependiendo de la zona de
Asturias en la que residan.
Casi se podría dividir en
tres partes, Oriente, Occidente y Central, cada zona aporta una amplia
variedad, en su forma de hablar, bailes, y gastronomía típicos de cada
lugar, enriqueciendo la cultura asturiana.
Asturias es una comunidad
con unas señas de identidad que resisten el paso del tiempo.
Hablar de cultura asturiana
es hablar de mitología, de su música tradicional, de muestras
arquitectónicas tales como los hórreos, o de su variada gastronomía.
Asimismo, la riqueza
patrimonial y artística de Asturias constituye uno de los elementos
culturales más importantes y con mayor proyección.
La
indumentaria tradicional, es la utilizada por el pueblo durante un periodo
de tiempo bastante corto. Podemos decir de un modo aproximado entre 1780 a 1880.
Antes de esa época las distintas prendas usadas eran bastante diferentes de lo
que hoy es el "traje tradicional", y después de 1880 las prendas van
transformándose hasta llegar a las que utilizamos en la actualidad.
Traje tipo
Calzado
El calzado sea femenino o
masculino es igual en todas las zonas de Asturias. Los días de fiesta, las
mujeres llevaban zapato de cuero hecho a mano de color natural o negro, de atar
o de hebillas, y en ocasiones usaron botas atadas con cordones o cintas.
También usaron escarpinos,
solos o con madreñas. En las zonas de montaña usaban coricies, con escarpinos de
sayal, zapatillas con largas tinas para atarlas trenzadas con suela
de esparto.
Medias hechas con lana de
sus ovejas teñida de distintos colores y tejidas a mano por las mujeres de la
casa, con dibujos variados. Podían ser rojas, amarillas, negras, azules, o
blancas.
Madreñas
Zapatillas cuero y esparto
Coricies
Traje femenino
La saya y el refajo
Saya era el nombre que recibía la
falda exterior, pues a veces llevaban varias, unas sobre otras y a las
interiores las llamaban refajos. Se confeccionaban con paño de lana de distintos
colores con mucho vuelo, adornadas en su borde inferior con cintas de terciopelo
o con lorzas. Los colores más utilizados fueron el rojo, azul, verde, amarillo,
pardo, o negro, y ponían las más nuevas encima de todas para lucirlas los días
de fiesta. Muchas veces la saya exterior era de color negro. Se ataban a la
cintura, y llegaban poco más arriba del tobillo. En el extremo, por la parte
interior, llevaban una pieza de tela para proteger el borde, que se llamaba
contrapisa.
La camisa
La camisa, prenda interior que
llevaban las mujeres.
Todas las partes de la camisa tenían formas rectas, son sisa, y el movimiento de
los brazos se facilitaba con una pieza cuadrada en la axila. El cuerpo de la
camisa o camisón cubría los hombros hasta media pantorrilla , con un escote
generalmente cuadrado y el vuelo del cuerpo recogido en tablas, frunces o en una
simple jareta, las mangas, que se extendían a lo largo de todo el brazo, eran
anchas y se recogían en el puño mediante frunces o tablas que lo adornaban,
cerrándose con un botón.
El refajo
Los refaxos eran las faldas que se
vestían debajo de la saya principal o del manteo. Su misión era dar vuelo a la
saya, el canon de belleza de la época, era una abultada cadera el
número de refaxos podía oscilar entre uno y ocho.
Eran prendas con vuelo aproximado de 2,50 a 3 metros que se recogía en la
cintura por medio de tablas o frunces, cosidos en ocasiones con una serie de
puntos llamado tracafilau. Todo ello se sujetaba con una cinta, que, a su vez,
ceñía el refaxu a la cintura. En la parte delantera llevaban una abertura que
coincidía con la costura, lo que facilitaba su vestido. La parte inferior era
reforzada por una pieza de distinto color llamada contrapesa.
Refajo
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Saya
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La cotilla
Se
ponía encima de la camisa o chambra, hacía las veces de ajustador y también se
le llamó corpiño. Eran cortos, ajustados, y sin mangas, terminaban con aletas en
su borde inferior que formaban la faldilla con acuchillados y tenían abrochadero
de cordón. Estos cordones se llamaban "guyetes" y estaban rematados por unas
piezas de metal que se llamaban "ferretes". La espalda estaba formada por tres
piezas unidas entre si por costadillos curvos. Las había de todos los colores
Cotilla
El xugón
xugón era como un cotillo con
mangas que servía para abrigarse y ceñir el pecho. Había xugones con dos tipos
de manga: estrechas, en los modelos más antiguos y mangas con tablas o frunces,
denominadas, mangues de xamón, más modernas.
El xugón se vestía encima de la camisa y de la saya o manteo, se ceñía al cuerpo
por medio de cordones. Su corte era el mismo que se daba a los xustiyos, pero
las mangas se hacían de una sola pieza pudiendo estar rematadas con un puño.
Los más antiguos estaban confeccionados paño, mientras eran de telas más finas
de lana o raso o la seda, Solían ser de colores oscuros, sobre todo en
negro, y en la parte de los puños adornos en terciopelo.
Xugón
Dengue
Se puede definir como especie de
esclavina manteleta de lana, o paño de hombros. Cubre parte de la
espalda y tiene los extremos muy largos cruzándose en el pecho y
atando por detrás en la cintura.
Solían tener una costura vertical en el centro de
la espalda, otras dos en los hombros y otra más en las puntas a la altura de la
cadera. Se confeccionaban con distintos paños de lana, raso, o terciopelo. Iban
adornados con orlas de terciopelo liso o labrado, agremanes, abalorios y flecos
Dengue
El manteo
Esta pieza presenta un corte de
capa y cuarto, se viste sobre los refaxos y se sujeta a la cintura mediante
cintas, montando los dos extremos en la espalda. Solo uno de ellos, el que se
coloca encima está adornado. También podía llevar en la parte superior, a la
altura de la faltriquera, una abertura para acceder a ella; si el manteo no
llevaba tal abertura, la faltriquera se colocaba entre el mandil y el manteo.
Las lorzas eran pequeñas y se sujetaban a la tela con un firme cosido cuando el
manteo ya estaba rematado.
Las telas son las mismas que se utilizan para las sayas, con la salvedad de que
en la zona del Narcea los colores eran oscuros. Los adornos que se utilizaban
eran cintas de terciopelo cosidas en la parte inferior y en la pare que monta,
apareciendo, en algunas ocasiones, adornos de tipo floreal en terciopelo sobre
la esquina visible del manteo.
Manteo
Mandil
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Mandiles
Los
mandiles
de fiesta eran de todos los tamaños y colores. Sus tejidos fueron,
el lino, lana, terciopelo, panilla, raso y otras telas exóticas que
pudieran traerse desde Castilla, León y Extremadura. Iban adornados
con flecos, cintas, puntillas, incluso abalorios, que en ocasiones
eran de azabache. Podían llevar o no bolsillos.
Pañuelo
El pañuelo de cabeza, era de tamaño y
color variados, pudiendo ser cuadrado, de "cuatro puntes" o bien
cortado en forma de triángulo, estampados o lisos, rematados con
festones, puntilla o simplemente cosidos sin ningún adorno. De
distintos tejidos los de fiesta: Seda, algodón, lana, raso, etc. y
generalmente de lino, los de diario. Su colocación varía según las
distintas zonas de Asturias.
La flatriquera
La faltriquera era una
pequeña bolsa de tela que se ataba a la cintura y servía para
guardar objetos cotidianos como el dinero, el tabaco, las castañas,
etc. Normalmente se ponía encima de los refaxos por debajo de la
saya y se ataba a la cintura haciendo coincidir su abertura con la
de la saya para poder acceder fácilmente a ella.
Su forma variaba según el gusto de la dueña, redonda, cuadrada, más
o menos grande y con una abertura en el medio o en un lateral para
introducir la mano.
Para su elaboración se utilizaban, por lo general, recortes que
sobraban de la confección de otras piezas: damasco, paño, e incluso
terciopelo o panilla. En algunos casos se adornaban con cinta de
terciopelo o se bordaban las iniciales de la dueña o motivos
florales.
Faltriquera Pañuelo
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